Barça, se quedó en el banquillo. La fotografía esperada, la imagen de la crisis, quedó plasmada en Lyon. Los nervios se

comieron

al sereno holandés, quien, tras protestar el arbitraje, fue expulsado antes del descanso. El argentino asumió la

Los norirlandeses se habían pasado el día tomando el sol en la piscina y atiborrándose de cerveza. A los españoles se los

comió

la presión. La tiranía del extremo izquierdo no es para Villa, goleador de instinto afiladísimo que necesita moverse a

mejor de las rutas posibles para proseguir su camino, en función de las informaciones radiofónicas. Tampoco es que se los

coma

la prisa. Están jubilados, no les aguarda el trabajo, ni siquiera llevan a niños incordiando. Después de recorrer2. 500

Atlético el que hizo rodar primero el balón, el que se asomó primero al área. Una cosa es salir a todo trapo y otra que se te

coman

los nervios empezaron a temer los aficionados blanquiazules. No fue el caso. La primera vez que pudo mover el balón el

los lugares donde más abundan los ociosos, y miraba hacia la pareja que discutía del recuerdo de familia; por fin, como

comido

por la curiosidad, se aproximaba. Perdonen, decía con una sonrisa de intruso que teme lo echen a puntapiés, hace rato que

vicepresidente de la Fundación, es sumar fuerzas para desarrollar propuestas que enriquezcan el debate político, demasiadas veces

comido

por la inmediatez, según Sartorius. El primer paso fue la reunión ayer en Madrid de representantes de la Fundación CEPES de Argentina