adultos en El Ejido (Almería), a los que su madre ridiculiza con una mímica expresiva mediante la que informa de que se

beben

el dinero que ganan, desde hace dos semanas, el benjamín de la casa, K., de 15 años, ha logrado entrar en España. Su padre

David conoce bien todos estos problemas. Hasta hace unos meses, siempre iba mal de dinero: en un fin de semana largo se

bebía

lo que cobraba en un mes. Perdió a su novia y a los amigos, porque al beber se ponía de tan "mal rollo" que nadie le aguantaba

60 kilos de leña. O porque tuvo nueve hijos y perdió a cuatro. O porque su marido, al que mató un coche hace 14 años, se

bebía

su sueldo de solador. "Sólo venía a hacerme hijos", dice de él. O porque fregó tantos bares que ya casi ni se acuerda.